
En el trajín del día a día acostumbramos a aparcar – o procrastinar – lo que consideramos menos urgente o prioritario. En la cocina, ese papel lo asumen en muchas ocasiones los postres y otros dulces, que en el mejor de los casos quedan aparcados para “momentos de paz”. Consecuencia: compras las galletas, o las tartas, o las magdalenas. Hasta que descubres que lo dulce, también puede ser rápido, y además, que a un rato de cocina le puedes sacar mucho rendimiento. Es lo que ocurre con esta tarta de almendras y polenta, se elabora en pocos minutos y te soluciona unas cuantas meriendas y/o desayunos – además de satisfacer nuestra necesidad de cositas dulces de la forma más sana y equilibrada.
Se puede servir con un poco de chocolate caliente o un sirope de melaza y zumo de naranja por encima. O comer acompañada de unas mandarinas
Aunque antes de continuar, debo confesarlo, esta receta la he encontrado en un programa de Jamie Oliver. Pero es que, pese a ser de un programa de cocina – digamos, convencional – es “casi perfecta”. Sólo he sustituido la miel de la receta original por melaza de arroz y tenemos un postre saludable y nutritivo.
Empecemos con los ingredientes:
Esta tarta de almendras y polenta es consistente, sin levaduras, sin gluten (la polenta es una harina de maíz), sin azúcar extra, sin florituras, pero dulce y nutritiva.
La elaboración de la tarda es rápida y sencilla, apta para principiantes, facilísima para manos más experimentadas en la cocina:
Se puede servir con un poco de chocolate caliente o un sirope de melaza y zumo de naranja por encima. O comer acompañada de unas mandarinas. Es una tarta consistente sin levaduras, sin gluten (la polenta es una harina de maíz), sin azúcar extra, sin florituras, pero dulce y nutritiva.